En febrero de 2025, fui a mi examen de bienestar por primera vez en al menos siete años. Mi cita era con la enfermera practicante (NP) de un internista al que aún no había visto. La primera sorpresa fue cuando me subí a la báscula: 157 kilos. Con 1,78 m, mi IMC era de 49,5. Lo primero que me dijo mi NP fue: "Cuéntame sobre tu historial de peso". Había sido atlética en mi adolescencia y mis veinte años, pero en algún momento perdí el control de mi peso y, con ello, de mi salud.
El segundo impacto en mi sistema fue cuando recibí los resultados de mi análisis de sangre. Mi A1C era 13, mi glucosa en ayunas era 287. Me quedé completamente de piedra. Había estado negando mi salud durante bastante tiempo, pero darme cuenta de estos resultados me impactó. Durante unos días, me sentí desesperanzada y me compadecí de mí misma.
Tuve una videollamada y mi enfermera de práctica clínica me dio un plan de tratamiento. Me recetó metformina y Mounjaro. Como condición para tomar Mounjaro, insistió en que me reuniera con un dietista regularmente. Me recetó el monitor continuo de glucosa (MCG) Freestyle Libre. Además, me recomendó un cambio de estilo de vida: una dieta alta en proteínas, baja en carbohidratos y azúcar, y ejercicio regular durante 20 minutos, tres veces por semana.
Los primeros meses fueron difíciles. Tuve que averiguar qué podía comer sin que se me disparara la glucosa. El MCG fue increíblemente útil. Mi dietista me abrió los ojos a cómo veía la comida de forma saludable, no como una muleta ni un mecanismo de afrontamiento, y me educó muchísimo. El ejercicio fue difícil al principio, como era de esperar. Empecé a entrenar la fuerza por mi cuenta, basándome en mi experiencia anterior. Después de unos dos meses, empecé a contar calorías. El Mounjaro me ayudó a empezar a controlar los antojos y la cantidad de comida.
Han pasado 11 meses y he perdido más de 70 kilos. Peso alrededor de 86 kilos y mi peso ideal es de 84 kilos. Mi A1C en diciembre era de 5 y mi glucosa en ayunas es de 80. En agosto, el internista me indicó que dejara de tomar metformina y que dependiera únicamente de Mounjaro y de mis cambios de estilo de vida para controlar mi glucosa.
Me costó un esfuerzo increíble llegar a este punto, pero lo más importante es que (1) esto es posible y (2) ahora tengo un estilo de vida sustentable centrado en la nutrición y la actividad física.